Que el frío me recuerda que tengo piel (y que ando con las piernas descubiertas)
Que verlos de nuevo me recuerda que hay quien me quiere
Que ponerme el uniforme ése, me hace ver mas joven
Que sentir el calor de la fogata, me hace sentir que hay cosas que duran para siempre.
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domingo, 22 de marzo de 2009
domingo, 18 de mayo de 2008
En los gimnasios no se duerme
Depués de estar casi 7 años en el movimiento guía scout, de dormir con frío o con mucho calor, de estar mojada, de romperme las rodillas, de caminar caminar y caminar hasta desfallecer de cansancio, de pasa hambre, de soportar dolores y olores... uno a veces se pregunta: "¿Por qué sigo en el movimiento?"
Y entonces, uno va después a eventos como el de la concentración nacional para el Moot de comunidades, de este fin de semana, y come mal, pasa un calor insoportable en el día, y en la noche se muere de frío, duerme mal en un suelo durísimo, y regresa la pregunta... "¿Por qué sigo en el movimiento?"
Hasta que empezamos a ver caras conocidas, y a conocer nuevas caras, y empiezan los abrazos, las risas, los "¿Te acordás de mi?", los "¡no has cambiado nada!", los: "me acuerdo de vos pequeñita pequeñita", -¿¡Qué macha!? - Diay Negro!!, las canciones, los coqueteos, los nuevos amigos, los juegos de argolla, las habladas de pura paja, las anécdotas graciosas, los intercambios de teléfonos, las actividades planeadas, las actividades espontáneas, las fogatas, y después uno se acuerda de los paisajes espectaculares que a visto, esos encontronazos espirituales que la mayoría de las veces solo al estar en la naturaleza uno siente, y ese montón de gente que uno conoce en dos días, y que no importa cuanto tiempo pase siempre serán amigos.
Y no habremos dormido nada (éramos más de 200 personas en un gimnasio), pero que bien que la pasamos, y al despedirse quedan esas ganas de volverse a ver, y de que estos meses que faltan para el gran evento nacional pasen rapidito.
Y entonces, uno va después a eventos como el de la concentración nacional para el Moot de comunidades, de este fin de semana, y come mal, pasa un calor insoportable en el día, y en la noche se muere de frío, duerme mal en un suelo durísimo, y regresa la pregunta... "¿Por qué sigo en el movimiento?"
Hasta que empezamos a ver caras conocidas, y a conocer nuevas caras, y empiezan los abrazos, las risas, los "¿Te acordás de mi?", los "¡no has cambiado nada!", los: "me acuerdo de vos pequeñita pequeñita", -¿¡Qué macha!? - Diay Negro!!, las canciones, los coqueteos, los nuevos amigos, los juegos de argolla, las habladas de pura paja, las anécdotas graciosas, los intercambios de teléfonos, las actividades planeadas, las actividades espontáneas, las fogatas, y después uno se acuerda de los paisajes espectaculares que a visto, esos encontronazos espirituales que la mayoría de las veces solo al estar en la naturaleza uno siente, y ese montón de gente que uno conoce en dos días, y que no importa cuanto tiempo pase siempre serán amigos.
Y no habremos dormido nada (éramos más de 200 personas en un gimnasio), pero que bien que la pasamos, y al despedirse quedan esas ganas de volverse a ver, y de que estos meses que faltan para el gran evento nacional pasen rapidito.
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